¿Se puede visitar el Louvre con niños de 4 y 7 años sin que acaben agotados y aburridos? Nosotros lo intentamos convirtiendo la visita en una misión: once cosas que encontrar, preguntas que resolver y muchas decisiones sobre la marcha. El plan salió bien. Más o menos.
Zebras no nace de una idea brillante apuntada en una libreta.Nace de algo mucho más sencillo y, a la vez, más profundo: de mirar a tu hijo y darte cuenta de que no está recibiendo lo que necesita. Nace de observar, de escuchar, de acompañar.De sentir que algo no encaja, aunque desde fuera todo “parezca…